Cherry Crumble Cake Recipe
Crumble

Tarta de cerezas con crumble

Déjate tentar por nuestra deliciosa receta de tarta de cerezas con crumble, una combinación perfecta de cerezas dulces y una cobertura crujiente de mantequilla....

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Raciones
8 porciones
Preparación 40 minutos
Cocción 35 minutos

Ingredientes

  • Para el crumble
  • Para el bizcocho

Preparación

  1. Para el crumble
  2. 1
    Precalienta el horno a 175°C. Engrasa y enharina una bandeja de horno (37cm x 25cm)
  3. Prepara el crumble: mezcla la mantequilla fría, el azúcar y la harina. Trabaja la masa con las yemas de los dedos hasta formar migas. Para el bizcocho
  4. 2
    Bate la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar y el extracto de vainilla en un bol grande hasta que quede cremoso
  5. 3
    Incorpora los huevos de uno en uno, batiendo bien tras cada adición. Añade el yogur cremoso y mezcla
  6. 4
    En otro bol, mezcla con unas varillas la harina, la levadura química y la maicena. Incorpóralo poco a poco a la mezcla anterior, alternando con la leche templada. Empieza y termina con los ingredientes secos.
  7. 5
    Vierte la masa en la bandeja preparada. Hunde las cerezas deshuesadas en la masa.
  8. 6
    Reparte el crumble de manera uniforme por encima de las cerezas.
  9. 7
    Hornea unos 35 minutos, hasta que esté dorado y al pinchar con un palillo salga limpio.
  10. 8
    Deja enfriar la tarta por completo en la bandeja.
  11. 9
    Espolvorea la superficie con azúcar glas.

Video

Preguntas sobre el bizcocho de cerezas con crumble

El bizcocho de cerezas con crumble combina de forma única el sabor agridulce de unas cerezas jugosas con una cobertura de crumble mantecosa y crujiente. El bizcocho en sí es rico y jugoso gracias a la mantequilla batida y al yogur, y su textura tierna contrasta de maravilla con la cobertura desmigada. Este doble juego de texturas, un bizcocho ligero y esponjoso frente a una capa crujiente de migas, da como resultado un dulce apetecible, perfecto para cualquier ocasión, ya sea un pícnic de verano o una reunión acogedora en invierno.

Sí, puedes hacer varias sustituciones en esta receta sin renunciar al sabor. Por ejemplo, si no tienes yogur cremoso, puedes usar nata agria o incluso suero de mantequilla para lograr una textura y un toque ácido parecidos. Si buscas una versión sin lácteos, la mantequilla vegetal y un yogur vegetal funcionan bien. En cuanto a las cerezas, puedes usar otras frutas como arándanos, melocotones o ruibarbo, ajustando la cantidad de azúcar según el dulzor de la fruta. Gracias a lo versátil que es esta receta, puedes crear un montón de combinaciones de sabor a tu gusto.

Para que tu bizcocho de cerezas con crumble quede perfectamente horneado, ten en cuenta unos cuantos trucos clave. Primero, precalienta bien el horno a 175 °C antes de meter el bizcocho, así la temperatura se mantiene uniforme durante todo el horneado. Segundo, comprueba si está hecho con la prueba del palillo: pínchalo en el centro y debe salir limpio o con alguna miga húmeda. Si ves que la superficie se dora demasiado rápido, cúbrela sin apretar con papel de aluminio durante los últimos minutos. Por último, deja que el bizcocho se enfríe por completo en la bandeja para que se asiente; así será más fácil cortarlo y servirlo sin que se desmorone.

Para que tu bizcocho de cerezas con crumble dure lo máximo posible, lo mejor es guardarlo en un recipiente hermético a temperatura ambiente si vas a comerlo en unos pocos días. Si prevés guardarlo más tiempo, en la nevera aguanta hasta una semana. Para conservarlo aún más, congélalo bien envuelto en film transparente dentro de un recipiente apto para congelador. Bien congelado, mantiene su calidad hasta tres meses. Para un resultado óptimo, descongélalo en la nevera durante la noche antes de servirlo.

¡Por supuesto! El bizcocho de cerezas con crumble es un postre estupendo para preparar con antelación. Puedes hornearlo el día anterior y dejar que se enfríe por completo antes de guardarlo en un recipiente hermético a temperatura ambiente. A la hora de servirlo, espolvoréalo con azúcar glas para que luzca recién hecho y apetecible. Si decides congelarlo, hazlo cuando se haya enfriado del todo, y recuerda descongelarlo completamente antes de servirlo para disfrutar de su mejor textura y sabor. Así se convierte en una opción muy práctica para reuniones: tienes un dulce delicioso listo de antemano sin pasarte el día de la celebración en la cocina.