Sugar Buns Recipe
Brioche

Sugar Buns

Bollos de azúcar

¡Déjate tentar por el dulce encanto de los bollos de azúcar, un imprescindible en tu colección de postres! Estos bollos suaves y esponjosos no...

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Raciones
10 bollos
Preparación 40 minutos
Cocción 20 minutos

Ingredientes

Preparación

  1. 1
    Tamiza la harina en un bol y haz un hueco en el centro. Añade la levadura seca, un poco del azúcar y parte de la leche tibia. Deja que se active unos minutos.
  2. 2
    Incorpora el resto de los ingredientes y amasa entre 8 y 10 minutos hasta conseguir una masa lisa. Tápala y déjala levar de 60 a 90 minutos, hasta que doble su volumen.
  3. 3
    Divide la masa en 10 porciones iguales y forma bolas con ellas.
  4. 4
    Mezcla la mantequilla blanda con el azúcar hasta que quede una crema lisa.
  5. 5
    Estira cada bola de masa en forma de rectángulo y reparte la crema de mantequilla y azúcar por encima de manera uniforme.
  6. 6
    Enrolla bien apretado por el lado largo. Corta el rollo a lo largo, desde arriba casi hasta el final, dejando la base sin cortar.
  7. 7
    Une los dos extremos formando un aro y colócalo directamente en un molde de muffins.
  8. 8
    Deja que los bollos leven otra vez unos 20 minutos.
  9. 9
    Pincélalos con la mezcla de yema y leche y espolvorea el azúcar perlado por encima.
  10. 10
    Hornea a 180°C (350°F) con calor arriba y abajo entre 18 y 22 minutos, hasta que estén dorados.
  11. 11
    Deja enfriar los bollos por completo y espolvoréalos con un poco de azúcar glas.

Video

FAQ

Preguntas sobre los bollos de azúcar

La clave para unos bollos de azúcar tiernos y esponjosos está sobre todo en cómo se hace la masa. La harina de trigo común aporta la estructura de gluten necesaria, mientras que la leche tibia activa la levadura para que haga bien su trabajo y la masa suba. El huevo aporta humedad y riqueza, lo que suma a la ternura de los bollos. Además, dejar levar la masa en un lugar cálido el tiempo suficiente permite que la levadura fermente bien y forme bolsitas de aire que dan una textura ligera y aireada. El equilibrio de ingredientes, junto con los tiempos de amasado y reposo de la receta, da como resultado un bollo perfecto, tierno y delicioso a cada mordisco.

Aunque lo mejor es ceñirse a los ingredientes para un resultado más auténtico, puedes hacer sustituciones según tus preferencias o lo que tengas a mano. En lugar de harina de trigo común, puedes usar harina de fuerza para una textura más elástica, aunque puede restar algo de esponjosidad. Si quieres una versión sin lácteos, cambia la leche por una bebida vegetal como la de almendra, soja o avena. Para una opción más saludable, prueba con miel o sirope de agave en lugar de azúcar. Eso sí, ten en cuenta que estos cambios pueden influir en el sabor y la textura de los bollos, así que quizá tengas que experimentar un poco hasta dar con el resultado que buscas.

Para que tus bollos de azúcar suban bien, es fundamental crear el entorno adecuado para que la levadura trabaje a gusto. Empieza usando leche tibia, porque demasiado caliente o demasiado fría puede impedir que la levadura se active. Deja tiempo suficiente para el primer levado, como indica la receta (alrededor de una hora), hasta que la masa haya doblado su volumen. Este paso es clave para lograr una textura ligera. Tapa la masa con un paño húmedo y templado y déjala en un sitio cálido y sin corrientes. Si tu cocina está fría, calienta el horno uno o dos minutos, apágalo y mete la masa dentro para que suba. Vigila también la masa durante el segundo levado: debe hincharse y quedar algo aireada antes de hornearla.

Los bollos de azúcar son versátiles a más no poder y se pueden servir de muchas formas. Están en su mejor momento recién salidos del horno, calentitos y con todo su aroma. Puedes servirlos tal cual, con un ligero toque de azúcar glas para un detalle sencillo pero delicioso. También puedes acompañarlos con algo para untar, como mantequilla, queso crema o mermelada, para darles más sabor. Para un toque festivo, ponles un hilo de glaseado por encima o acompáñalos con un chocolate caliente o un café. Son perfectos para un brunch o como capricho dulce a la hora de la merienda. Los sirvas como los sirvas, triunfarán seguro.

Para que tus bollos de azúcar se conserven lo mejor posible, es importante guardarlos bien. Si te sobran, deja que se enfríen por completo antes de meterlos en un recipiente hermético; así evitas que la humedad los reblandezca. Lo ideal es guardarlos a temperatura ambiente hasta dos días. Si quieres conservarlos más tiempo, congélalos. Envuelve cada bollo por separado en film transparente y mételos en una bolsa o un recipiente apto para congelador. Bien guardados, aguantan hasta tres meses en el congelador. Cuando quieras comerlos, descongélalos a temperatura ambiente o caliéntalos unos minutos en el horno precalentado para que recuperen toda su esponjosidad.