Strudel de Quark de Fresa
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Strudel de Quark de Fresa

Disfruta de los irresistibles sabores de nuestro Strudel de Quark de Fresa, ¡una adición perfecta a tu repertorio de postres! Esta sencilla idea de...

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Raciones
6 porciones
Preparación 20 minutos
Cocción 30 minutos

Ingredientes

  • Para el Strudel

Preparación

  1. 1
    Precalienta el horno a 190°C (375°F) y forra una bandeja para hornear con papel pergamino.
  2. 2
    Corta las fresas en trozos pequeños y colócalas en un tazón. Agrega el azúcar, la maicena, el quark y el jugo de limón. Mezcla suavemente hasta que las fresas estén bien cubiertas.
  3. 3
    Extiende el hojaldre sobre una superficie ligeramente enharinada para formar un rectángulo.
  4. 4
    Esparce la mezcla de fresa y quark preparada en un lado del hojaldre, dejando espacio en los bordes.
  5. 5
    Usa un rodillo de patrones en el lado vacío del hojaldre y luego dóblalo sobre el relleno. Sella bien los bordes presionándolos con un tenedor.
  6. 6
    Mezcla la yema de huevo con la leche y barniza la mezcla sobre la superficie del strudel para darle un color dorado.
  7. 7
    Coloca el strudel en la bandeja para hornear preparada.
  8. 8
    Hornea el strudel de fresa en el horno precalentado durante unos 25-30 minutos, hasta que esté dorado y crujiente.
  9. 9
    Retira el strudel del horno y déjalo enfriar ligeramente. Antes de servir, espolvorea con azúcar glas.

Video

Preguntas sobre el strudel de fresa y quark

El strudel de fresa y quark lleva principalmente hojaldre, fresas, quark (o queso crema sin sal), azúcar, maicena, zumo de limón y una yema de huevo para pintar. Si buscas alternativas, puedes usar otra fruta como frambuesas o arándanos, que también combinan de maravilla con el quark. Si prefieres una opción sin lácteos, el tofu sedoso triturado hasta quedar liso puede sustituir al quark o al queso crema. Y si quieres una versión con menos azúcar, cámbialo por un endulzante natural como miel o sirope de arce, aunque ten en cuenta que puede alterar un poco la textura y la humedad.

Para lograr la textura hojaldrada ideal, es fundamental tratar el hojaldre con delicadeza. Empieza manteniéndolo frío: el hojaldre templado no sube tan bien en el horno. Al estirarlo, hazlo con suavidad y sin presionar demasiado. Procura también no rellenar en exceso el strudel; dejar suficiente espacio en los bordes evita que reviente al hornearse. Pintar la parte de arriba con la mezcla de yema y leche antes de hornear no solo le da un precioso color dorado, sino que también ayuda a retener el vapor y potencia el hojaldrado.

Puedes dejar el strudel preparado de antemano, algo perfecto cuando tienes visita o una tarde ajetreada. Para ello, móntalo hasta el momento de hornear, envuélvelo bien en film transparente y guárdalo en la nevera unas horas o toda la noche. Cuando vayas a hornearlo, precalienta el horno según la receta y hornéalo directamente desde la nevera unos minutos más de lo indicado. Si lo prefieres, también puedes congelar el strudel sin hornear envolviéndolo en papel de aluminio una vez montado. Eso sí, hornéalo directamente desde el congelador, añadiendo unos minutos extra al tiempo de horneado para que salga perfecto.

Este strudel es un postre versátil que puedes servir de muchas formas para realzar su sabor. Una bola de helado de vainilla o una cucharada de nata montada le quedan de lujo y complementan el dulzor de las fresas y el relleno cremoso. Para un toque diferente, sírvelo con un hilo de salsa de chocolate caliente o un coulis de frutos rojos. Unas hojas de menta fresca por encima aportan color y frescura. Y acompañarlo de un café o un té redondea la experiencia.

Para guardar el strudel que sobre, deja primero que se enfríe por completo después de hornearlo. Luego envuélvelo bien en film transparente o guárdalo en un recipiente hermético para que se mantenga fresco. Bien guardado, aguanta de 2 a 3 días en la nevera. Si quieres conservarlo más tiempo, congela las porciones por separado. Para recalentarlo, mete las porciones en el horno precalentado a 175 °C durante unos 10-15 minutos, hasta que estén calientes por dentro. Así recupera su textura hojaldrada y queda casi tan rico como recién hecho.