Schillerlocken von Food with Style, fertig angerichtet
Brioche

Schillerlocken

Cañas de hojaldre crujientes rellenas de nata montada ligera: sencillas y deliciosas, ¡nuestra receta de Schillerlocken!

Compartir
Raciones
8 piezas
Cocción 15 minutos

Ingredientes

  • Para el relleno
  • Para espolvorear

Preparación

  1. 1
    Corta la masa de hojaldre a lo largo en tiras de unos 2 cm (¾ inch) de ancho.
  2. 2
    Engrasa bien los moldes para cañas. Superpón ligeramente dos tiras y enróllalas alrededor de los moldes en espiral.
  3. 3
    Pincela con la mezcla de yema y leche y espolvorea con azúcar perlado.
  4. 4
    Colócalas en una bandeja de horno forrada con papel de hornear y hornéalas en el horno precalentado a 200 °C / 390 °F (calor arriba y abajo) unos 15-20 minutos, hasta que estén doradas. Déjalas enfriar por completo y desmóldalas con cuidado.
  5. 5
    Monta la nata con el azúcar glas hasta que quede firme. Rellena las cañas con una manga pastelera.
  6. 6
    Por último, espolvorea generosamente con azúcar glas antes de servir. Crujientes por fuera y esponjosas por dentro: ¡todo un clásico!

Video

FAQ

Preguntas sobre las Schillerlocken

La receta indica que hay que engrasar bien los moldes, y saltarse ese paso es la razón habitual de que las espirales se rompan al desmoldarlas. Engrasa cada molde antes de enrollar las tiras y deja que los cucuruchos horneados se enfríen un poco antes de sacarlos: el hojaldre caliente es frágil y el azúcar templado se pega. Girar el molde con suavidad en lugar de tirar de él en línea recta también ayuda a que salga limpio.

La forma de espiral depende de enrollar las tiras alrededor de un molde, así que necesitas algo con forma de cono o de tubo que aguante 200 °C. Los conos de papel de aluminio bien enrollados y engrasados son el apaño más habitual. Uses lo que uses, engrásalo bien y superpón ligeramente las tiras como describe la receta, para que la espiral no se abra durante el horneado.

El azúcar perlado está ahí para aportar crujiente y brillo, no estructura, así que los cucuruchos quedan igual de bien sin él. Los cristales de azúcar gruesos son el sustituto más parecido; las almendras laminadas también se adhieren muy bien a la mezcla de yema y leche con la que se pintan. También puedes dejarlos sin nada por encima, ya que la receta termina de todos modos con una generosa capa de azúcar glas.

Hornea los cucuruchos con antelación y rellénalos justo antes de servir: la nata montada ablanda el hojaldre, así que los cucuruchos rellenos pierden enseguida su crujiente. Guarda los cucuruchos fríos y sin rellenar en un recipiente hermético a temperatura ambiente, y monta la nata con el azúcar glas poco antes de rellenarlos con la manga pastelera. Así el exterior se mantiene crujiente y el relleno, firme.

Los cucuruchos rellenos llevan nata montada, así que deben ir a la nevera y lo mejor es comerlos el mismo día. El hojaldre se ablanda al estar en contacto con la nata, por eso merece la pena rellenarlos justo antes de servir. Vuelve a espolvorearlos con azúcar glas antes de servirlos, porque la primera capa suele deshacerse en la nevera.