Jam Cookies Recipe
Galletas

Jam Cookies

Galletas de mermelada

¡Sumérgete en el delicioso mundo de los **postres** con nuestra irresistible receta de **galletas de mermelada**! Estas galletas, fáciles de preparar, combinan una delicada...

Compartir
Raciones
20 porciones
Preparación 20 minutos
Cocción 15 minutos

Ingredientes

  • Para la masa de las galletas
  • Para el relleno

Preparación

  1. 1
    En un bol, mezcla la almendra molida con la ralladura de limón y el azúcar.
  2. 2
    Incorpora poco a poco las claras junto con el zumo de limón en dos veces, mezclando bien.
  3. 3
    Añade la harina poco a poco hasta obtener una masa ligeramente pegajosa.
  4. 4
    Con las manos ligeramente enharinadas, forma 20 bolas del mismo tamaño (de unos 25 g cada una).
  5. 5
    Reboza las bolas generosamente en azúcar glas y aplástalas un poco. Con el dedo o con un utensilio pequeño, haz un hueco en el centro de cada bola.
  6. 6
    Rellena los huecos con mermelada de fresa.
  7. 7
    Hornea en el horno precalentado a 190 grados centígrados durante unos 15 minutos.

Video

FAQ

Preguntas sobre las galletas de mermelada

Las galletas de mermelada se hacen principalmente con almendra molida, azúcar, zumo de limón, ralladura de limón, claras de huevo, harina de trigo y mermelada de fresa. Cada uno de estos ingredientes cumple un papel importante en el sabor final. La almendra molida crea una base rica con sabor a fruto seco que mejora la textura y hace que las galletas queden jugosas y tiernas. El azúcar endulza la mezcla y equilibra las notas ácidas del zumo y la ralladura de limón, que aportan un aroma cítrico refrescante. Las claras dan estructura y ligereza, y la harina de trigo aporta la unión necesaria para que todo se mantenga. Por último, la mermelada de fresa pone el toque afrutado que hace que estas galletas sean irresistibles. La combinación armoniosa de estos ingredientes da como resultado un dulce delicioso, perfecto para cualquier ocasión.

¡Por supuesto! Adaptar la receta de las galletas de mermelada a distintas necesidades alimentarias es bastante sencillo. Para una versión sin gluten, puedes sustituir la harina de trigo por un preparado de harina sin gluten, asegurándote de que lleve un aglutinante si hace falta. Y si buscas una opción vegana, puedes sustituir las claras por aquafaba (el líquido de los garbanzos en conserva) o por una mezcla de linaza molida, que imita el poder aglutinante del huevo. Solo tienes que mezclar una cucharada de linaza molida con tres cucharadas de agua, dejarla reposar unos minutos hasta que espese y usarla en lugar de las claras. ¡Con estas adaptaciones puedes seguir disfrutando de las galletas de mermelada según tus preferencias alimentarias!

Para conseguir la textura perfecta en tus galletas de mermelada hay unos cuantos pasos clave. Primero, mide los ingredientes con cuidado; una báscula de cocina te ayudará a pesarlos con precisión. La masa debe quedar ligeramente pegajosa pero manejable, así que si la notas demasiado húmeda, añade un poco más de harina poco a poco. No olvides enfriar la masa unos 30 minutos en la nevera antes de formar las bolitas. Este reposo en frío evita que las galletas se extiendan demasiado al hornearlas. Asegúrate también de que el horno esté precalentado a la temperatura correcta (190 °C) antes de empezar, porque un horno bien caliente ayuda a fijar rápido la forma de las galletas. Por último, no las hornees de más: están listas cuando los bordes empiezan a dorarse y el centro sigue blando.

Aunque la mermelada de fresa es una opción fantástica para estas galletas, ¡tienes un mundo de posibilidades en cuanto a sabores! La mermelada de frambuesa, de albaricoque, de arándanos o incluso de frutos rojos variados da lugar a variaciones únicas y deliciosas. Cada mermelada aporta su propio perfil de sabor: por ejemplo, la de frambuesa añade un punto ácido que contrasta de maravilla con el dulzor de las galletas, mientras que la de albaricoque ofrece un sabor más suave y afrutado. Si te apetece arriesgar, prueba con mermeladas de cítricos, como la de naranja, o con lemon curd para un toque más vivo. Eso sí, ten en cuenta que la consistencia de la mermelada puede variar, así que quizá tengas que ajustar un poco la cantidad para que no se desborde al hornear.

Para que tus galletas de mermelada se mantengan frescas, guárdalas en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Lo mejor es colocar una hoja de papel de horno entre las capas de galletas para que no se peguen, sobre todo si les has puesto azúcar glas. Bien guardadas, las galletas de mermelada duran entre 4 y 7 días. Si quieres conservarlas más tiempo, puedes congelarlas. Coloca las galletas ya frías en una sola capa sobre una bandeja de horno, congélalas unas horas y luego pásalas a un recipiente o una bolsa aptos para congelador. Cuando te apetezca disfrutarlas, solo tienes que dejarlas descongelar a temperatura ambiente. Ten en cuenta que la congelación puede cambiar un poco la textura, ¡pero seguirán estando riquísimas!