Cherry Pudding Pockets Recipe
Pastry

Empanadillas de cerezas y natillas

Déjate conquistar por el encanto de las empanadillas de cerezas y natillas, una receta de postre fácil que combina hojaldre tierno con cremosas natillas...

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Raciones
6 porciones
Preparación 40 minutos
Cocción 20 minutos

Ingredientes

  • Para el hojaldre
  • Para el relleno
  • Para espolvorear

Preparación

  1. 1
    Precalienta el horno a 180 grados centígrados (con ventilador) y hornea unos 20 minutos.
  2. 2
    Prepara las natillas: en un cazo pequeño, mezcla el preparado para natillas con 2 cucharadas de azúcar. Añade poco a poco 6 cucharadas de leche fría y remueve hasta que no queden grumos. Lleva el resto de la leche a ebullición en otro cazo. Cuando la leche hierva, incorpora la mezcla de natillas sin dejar de remover. Sigue removiendo las natillas hasta que espesen y adquieran una consistencia cremosa. Retira del fuego y deja enfriar.
  3. 3
    Extiende el hojaldre sobre una superficie ligeramente enharinada y córtalo en seis porciones iguales.
  4. 4
    Sobre una mitad de cada porción de masa, reparte un poco de natillas y coloca encima algunos de los cuartos de cereza preparados.
  5. 5
    Dobla la otra mitad de la masa sobre el relleno y presiona bien los bordes para sellar las empanadillas. Pinta la superficie de cada empanadilla con la mezcla de yema y leche.
  6. 6
    Coloca las empanadillas de cereza rellenas en una bandeja de horno forrada con papel de hornear y hornéalas el tiempo indicado en el horno precalentado. Hornéalas hasta que queden doradas y crujientes.
  7. 7
    Una vez horneadas, saca las empanadillas de cerezas y natillas del horno y déjalas enfriar sobre una rejilla.
  8. 8
    Antes de servir, espolvorea las empanadillas con azúcar glas para darles un toque dulce extra.

Video

Preguntas sobre los saquitos de hojaldre con cerezas y natillas

Para tus saquitos de hojaldre con cerezas y natillas, elige cerezas frescas y maduras, firmes al tacto y de color intenso. Busca tonos rojo oscuro o casi negros, que indican que están en su punto de madurez y dulzor. Lo ideal es comprarlas en temporada, que suele ir de finales de primavera a principios de verano, cuando alcanzan su máximo sabor y jugosidad. Evita las cerezas con golpes, demasiado blandas o con manchas. Si no encuentras cerezas frescas, también puedes usar congeladas; eso sí, descongélalas y escúrrelas bien para que los saquitos no acumulen humedad.

¡Claro que sí! Aunque la vainilla combina de maravilla con el dulzor de las cerezas, puedes experimentar con otros sabores de natillas. Por ejemplo, unas natillas de chocolate crean un contraste delicioso e intenso con las cerezas, o puedes elegir un sabor a caramelo de mantequilla para darles un toque acaramelado. Ten en cuenta que otros sabores pueden cambiar el perfil de sabor de tus saquitos. Sigue las instrucciones del envase y ajusta el dulzor si hace falta, sobre todo si usas una base de sabor más dulce.

Lo versátiles que son estos saquitos de hojaldre con cerezas y natillas abre la puerta a un montón de variaciones creativas. Puedes incorporar otras frutas como arándanos, frambuesas o incluso manzana en daditos para una versión con fruta variada. Además, una pizca de canela o nuez moscada en las natillas realza el sabor con notas cálidas y aromáticas. También puedes añadir frutos secos, como almendras o nueces picadas, para darles un toque crujiente. Si te apetece algo más goloso, riega los saquitos horneados con chocolate derretido antes de servirlos o prepara un glaseado con azúcar glas y unas gotas de zumo de limón para darles un dulzor todavía más especial.

Para que el hojaldre quede perfectamente crujiente y dorado, es fundamental mantener la masa fría durante toda la preparación. Asegúrate de que el hojaldre esté bien frío antes de estirarlo; si se calienta y se ablanda demasiado, no subirá tan bonito en el horno. Espolvorea la superficie de trabajo con un poco de harina para que no se pegue, sin trabajar la masa en exceso. Además, pinta la superficie con la mezcla de huevo y leche con suavidad, con una capa uniforme pero sin empapar el hojaldre. Por último, vigila el tiempo y la temperatura de horneado, porque cada horno es distinto: ese dorado perfecto es la señal de que están listos para salir.

Para guardar los saquitos que sobren, deja que se enfríen por completo antes de pasarlos a un recipiente hermético. Aguantan hasta tres días en la nevera. Para una textura óptima, es mejor recalentarlos en el horno que en el microondas, porque así recuperan lo crujiente: mételos en el horno precalentado a 160 °C unos 10 minutos. Si quieres disfrutarlos durante más tiempo, plantéate congelar los saquitos sin hornear. Prepáralos hasta el momento de hornearlos, colócalos en una bandeja, congélalos hasta que estén duros y pásalos a una bolsa de congelación. Cuando vayas a hornearlos, hazlo directamente desde el congelador y añade unos minutos más al tiempo de horneado para obtener el mejor resultado.